
Si estás leyendo este mensaje es porque todo resultó según lo planeado y en este momento estoy tendido sobre la arena tibia en una playa de algún lugar de sudamérica, de donde (de ser posible) no regresaré nunca, aunque (seguramente) regresaré pronto.
El cuidado de la casa y del resto de mis bienes en general queda a cargo del señor Ojo de Horus -amigo personal y experto en el descule de hormigas negras-, quien goza de mi más alta estima y ciega confianza.
Todo lo demás (el casting y eso) ha sido una vil maniobra distractiva, maquiavélicamente pergreñada por mí, para lograr escapar sin despertar sospechas.
¡Juajaja!
Que Alá sea contigo.
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